Conseguir una subvención para proyectos de innovación o maquinaria es una excelente noticia para cualquier empresa del sector, pero la concesión no siempre es lo más difícil, en ocasiones el momento más crítico del proceso llega con la justificación del gasto.
Para evitar reintegros e intereses de demora, la normativa exige controles estrictos. Uno de los más habituales es la intervención de un auditor inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC).
La obligación de auditar tus cuentas anuales.
Más allá de lo que indique una ayuda concreta, la Ley es clara: si tu empresa recibe durante un mismo ejercicio subvenciones (estatales, autonómicas o europeas) por un importe acumulado superior a 600.000 euros, estará obligada a auditar sus cuentas anuales de ese año, y de aquellos en los que se ejecuten las inversiones vinculadas. Este límite se alcanza fácilmente al combinar proyectos CDTI y fondos Next Generation.
El Informe de revisión de la Cuenta Justificativa.
Aunque no llegues a los 600.000 euros, la mayoría de convocatorias industriales te pedirán un informe de revisión de la cuenta justificativa emitido por un auditor ROAC. En este informe, el auditor certifica ante la Administración que las facturas, nóminas y pagos presentados son correctos, elegibles y cumplen normativas clave como la Ley de Morosidad.
Una cuenta justificativa con errores o gastos no admitidos suele derivar en la pérdida del cobro o en la devolución de la ayuda. Dejar esta tarea para el final del proyecto es un riesgo innecesario.
En FEMEVAL recomendamos a las empresas asociadas que no dejen la justificación para el final de la inversión. Contar con el asesoramiento previo de auditores y expertos financieros, como los profesionales de SEBASTIÁ Abogados y Economistas, permite trazar correctamente el gasto desde el primer día y asegurar que la auditoría final se supere sin incidencias que pongan en riesgo la financiación de tu fábrica.