Barómetro del Metal

Un triunfo más del diálogo social

Post Público 22/07/2021 24 338
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Nuestros gobernantes deben valorar esta labor y tomar nota de la eficacia de la interlocución social como vía para encontrar soluciones legítimas y consensuadas

Aunque patronal y sindicatos tenemos nuestras propias fórmulas para mejorar el mercado laboral y la actividad empresarial, en un ejercicio de responsabilidad y ante una crisis económica inesperada, hemos conseguido firmar el convenio colectivo más relevante en la Comunitat Valenciana, tanto por la cantidad de sectores y subsectores que aglutina en su ámbito funcional, como por el poder de influencia que ejerce sobre otras áreas de productividad debido a su carácter transversal.

 

Me refiero al Convenio Colectivo de la Industria, la Tecnología y los Servicios del Sector Metal de la Provincia de Valencia, que se configura también como el de mayor alcance porque afecta a más de 85.300 personas trabajadoras y 9.500 empresas.

 

Así, y más allá de los intereses de cada uno de los interlocutores sociales implicados, FEMEVAL, CCOO de Industria PV y UGT - FICA PV hemos puesto especial empeño en dar luz verde a un acuerdo con una vigencia de tres años y unos incrementos salariales razonables del 1,2% a partir de mayo de 2021 y del 2% para 2022. Y con ello, ponemos fin a una complicada etapa de negociación para dar paso a un periodo de paz social.

 

Todo un mérito si tenemos en cuenta que hemos sorteado un periodo poco proclive para sembrar consensos. La Mesa Negociadora, paralizada desde marzo de 2020 por la pandemia, se constituyó finalmente el 4 de noviembre. A partir de entonces, han venido meses de arduas negociaciones en los que el clima de incertidumbre sobre la evolución de la crisis sanitaria, así como sus consecuencias sobre el empleo y la actividad empresarial capitalizaron las conversaciones hasta el último momento.  

 

Pero si algo teníamos claro, más allá de posibles discrepancias, era el no bajar la guardia para perseverar en la tarea de poner en valor a las personas, al trabajo y a un sector de referencia, desde una perspectiva realista con el actual escenario.

 

¡Y lo hemos logrado! Además, dando ejemplo de la madurez existente entre las organizaciones sindicales y empresariales que llevamos décadas acercando posturas para negociar convenios colectivos con sentido común y de alcance socioeconómico que fortalezcan y doten de estabilidad a un sector proactivo, estratégico, flexible y generador de empleo estable y de calidad.

 

Al respecto, y más allá de los desafíos planteados por la crisis de la COVID-19, en este convenio hemos puesto el foco en dos materias prioritarias para favorecer la adaptación a entornos cambiantes. Uno, en la necesidad de la formación en nuevas competencias y el aprendizaje permanente como herramienta de competitividad de las empresas y de empleabilidad de las personas. No hace falta recordar que el metal es un sector de oportunidades para las personas con cualificación adecuada, por lo que desde FEMEVAL no nos cansaremos de solicitar un apoyo decidido de las administraciones para impulsar el talento vinculado a los puestos de trabajo más demandados por las empresas.

 

Y el otro, en posicionar a la industria, la Tecnología y los Servicios del metal como sector fundamental para acometer el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno porque aglutina dentro de la vertebración del mismo a tres de los ejes trasversales/políticas palanca para su implementación, como son los habilitadores digitales con capacidad para impulsar la modernización y digitalización de la Pyme, el sector vinculado a la transición energética, y al de la movilidad sostenible.

 

Quiero aprovechar estas líneas para recordar que representamos a la sociedad. Un argumento más que suficiente para que nuestros gobernantes valoren esta labor y tomen nota de la eficacia del diálogo social como vía para encontrar soluciones legítimas y consensuadas que impulsan la economía, unas relaciones laborales sólidas y flexibles, retribuciones dignas y en igualdad de condiciones y, por extensión, construyen mejores sociedades.

 

Ya por último, y lo más importante porque han sido las auténticos protagonistas, agradezco el trabajo y tesón de las Comisiones Negociadoras de este convenio por iniciar y finalizar unas conversaciones de manera constructiva, respetuosa y por su gran predisposición para dar voz a las empresas y a las personas trabajadoras buscando un equilibrio de intereses. Enhorabuena por hacer, una vez más, del diálogo social un mecanismo de incalculable valor. Y aquí están sus frutos.