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Fondos Europeos, nuestro futuro está en juego

Post Público 05/05/2021 112
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FEMEVAL solicita agilizar la llegada de lo que será la vacuna contra las consecuencias económicas del coronavirus y dar protagonismo a las pymes en el reparto de los fondos para enraizarlas

Los fondos europeos de Recuperación y Resiliencia están generando muchas expectativas como vía de recuperación de la economía y la actividad empresarial. Pero la duda surge sobre si están o no se les espera porque los tiempos para su aprobación y puesta en marcha continúan dilatándose. Un escenario que provoca, a la par, escepticismo porque no se están haciendo los deberes para agilizar la llegada de lo que será la vacuna contra las consecuencias económicas del coronavirus.

 

Para que estas ayudas contribuyan a aumentar el crecimiento potencial de nuestra economía, en el largo plazo, deben destinarse a proyectos de alta calidad que fomenten la productividad, potenciando el papel del sector privado como parte integrante de la solución, pero no solo mediante el impulso a las empresas tractoras, sino también dando protagonismo a las pymes en el reparto de los fondos para enraizarlas. Pero hay tantas propuestas, tantas asociaciones y administraciones diciendo lo que van a hacer que, mucho me temo, y me gustaría equivocarme, nos vamos a desengañar con sus resultados.

 

Estos fondos son una ventana para transformar las empresas, y ojalá vengan para apoyar lo que realmente es prioritario. Por lo que se requiere una correcta gobernanza de los mismos y la transparencia en la selección de proyectos como factores clave para que esto sea posible. Y como otras tantas veces, la pregunta es si habrá voluntad política para sacar a España hacia delante o si jugaremos a hacernos trampas al solitario. No aprovechar los fondos que nos da la Unión Europea para reformar y modernizar nuestro país sería poner nuestro futuro en juego.

 

Pero no olvidemos que la concesión de las ayudas europeas va a depender en primer lugar de la Unión Europea; luego del Estado español y, en tercero, de las comunidades autónomas. De ahí la preocupación que está generando su posible destino, ya que estarán monitorizados por Europa y deben ser otorgados en función de las prioridades definidas y no con criterios políticos.

 

Desde FEMEVAL defendemos la llegada de esos fondos, pero también sabemos que estamos en una situación de indefinición grande, porque el tema sanitario no se ha terminado de resolver y la vacunación, que es la solución directa, no sabemos cuándo va a generar estabilidad. Lo que pide la ciudadanía es certidumbre y las empresas necesitamos predecibilidad y ahora no la tenemos en absoluto.

 

A esto se le suma el obstáculo que siguen suponiendo las cargas burocráticas, la lentitud en la tramitación y la sobredosis de normativas, en un momento en el que más que nunca se requiere de agilidad y eficiencia en la Administración Pública. Además, el actual ambiente político, tampoco favorece, porque prima la polarización frente a una más que necesaria unidad de país para salir de esta.

 

Por eso no podemos fiar toda la recuperación después de la pandemia a la ayuda europea, obviando, una vez más, la necesidad de hacer esas reformas estructurales imprescindibles a la que tan alérgicos parecen ser nuestros dirigentes.

 

Falta pasar del dicho al hecho. Y, para eso, son necesarias dotaciones presupuestarias para abordar cuestiones esenciales como impulsar sectores estratégicos como la industria, dar un mayor apoyo a la actividad empresarial, acabar con la dualidad de nuestro mercado laboral, reformar las Administraciones Públicas, desarrollar políticas claras de formación lideradas por los sectores, acotar el problema de acceso a materias primas, poner fin a la competencia desleal, e impulsar las inversiones y transformación digital del tejido empresarial, entre otros muchos aspectos, para favorecer la sostenibilidad del Estado del bienestar.

 

Si llegan los fondos habrá que aprovecharlos como palanca para una transformación estructural y a largo plazo de la economía. Además, toca actuar y acometer las anteriores medidas sí o sí, porque serán la mejor vacuna para recuperar y avanzar hacia una economía digital, sostenible y resiliente.