Enero es, probablemente, el mes más infravalorado en la planificación aseguradora. Tras el cierre del año anterior y antes de que la rutina vuelva a absorbernos, se abre una ventana estratégica única para revisar con calma si nuestra protección personal y profesional sigue siendo coherente con la realidad actual.
Cambios en el valor de los bienes, nuevas responsabilidades, modificaciones en la actividad profesional o familiar, variaciones en ingresos o incluso simples ajustes normativos pueden convertir una póliza aparentemente correcta en una cobertura insuficiente o sobredimensionada. El riesgo no suele estar en no tener seguro, sino en tenerlo mal diseñado.
Revisar capitales asegurados, coberturas activas, exclusiones, franquicias y beneficiarios permite detectar infraseguros, solapamientos innecesarios o vacíos de protección que, de no corregirse a tiempo, solo se hacen visibles cuando ocurre el siniestro.
Desde una perspectiva de gerencia de riesgos, enero es el momento idóneo para ordenar, optimizar y redefinir la transferencia del riesgo: decidir qué riesgos se asumen, cuáles se minimizan y cuáles se trasladan al mercado asegurador en condiciones óptimas.
Un asesor de seguros no debe limitarse a comparar pólizas; debe analizar tu situación global y diseña una estrategia de protección alineada con tus objetivos anuales. En Quality Brokers, correduría colaboradora de FEMEVAL, acompañan este proceso para que empieces el año con criterio, equilibrio y tranquilidad.