Lo que no se ve… hasta que falla: cómo proteger las instalaciones ante emergencias

Noticia Público 12/01/2026 1 84
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Profesionales debaten sobre la importancia de la seguridad industrial para evitar consecuencias irreversibles

 

¿Qué ocurre cuando en una emergencia se va la luz, cuando falta el agua o cuando un ascensor se detiene? En ese instante —cuando lo cotidiano deja de serlo— la seguridad industrial pasa de ser un concepto abstracto y cobra un nuevo sentido. Con esta idea como hilo conductor, FEMEVAL ha celebrado la jornada “Para que nada falle”, un encuentro que ha puesto el foco en que la prevención empieza mucho antes de que llegue la emergencia.

La apertura ha corrido a cargo del presidente de FEMEVAL, Vicente Lafuente, y del director general de Industria, Julio Delgado. Lafuente ha advertido de que la seguridad no es automática, sino el resultado del rigor, el mantenimiento y la prevención, especialmente tras crisis como la reciente DANA, donde la normalidad se quiebra de forma abrupta. Con un mensaje dirigido también a la ciudadanía, ha recordado que “la seguridad empieza en casa” y que “confiar en profesionales cualificados salva vidas”.

Durante la jornada se ha estrenado el documental “Para que nada falle”, una pieza audiovisual que pone rostro y voz a los profesionales que actúan cuando una instalación deja de funcionar y la seguridad depende de decisiones rápidas y conocimiento técnico. A través de situaciones reales, el audiovisual subraya la importancia del mantenimiento preventivo, la coordinación entre agentes y la confianza en empresas cualificadas, así como el papel que desempeñan las asociaciones profesionales cuando la normalidad se rompe.

Tras la proyección, ha tenido lugar la mesa de debate “Profesionales que dan un paso al frente”, moderada por la secretaria general de FEMEVAL, Empar Martínez, y en la que han participado Paco Alonso, presidente de ASEIF; Magdalena Verdú, vicepresidenta de la misma asociación; Rafa Castillo, presidente de ASELEC, y Emilio Carbonell, presidente de ASCENCOVAL. El coloquio ha girado en torno a la corresponsabilidad, la anticipación y la necesidad de reforzar una auténtica cultura de la seguridad de las instalaciones.

La conversación ha comenzado sobre la idea de que para evitar que algo falle, primero hay que entender qué puede fallar. Así lo ha señalado Verdú, quien ha destacado una realidad detectada en situaciones críticas como la DANA: “Muchas personas desconocían los peligros que tenían dentro de su domicilio. No sabían qué llave cerrar o qué aparato desconectar”. Su propuesta pasa por crear guías claras para hogares, empresas, y centros públicos y privados y por desterrar la improvisación.

Desde el ámbito de los ascensores, Carbonell ha introducido un matiz realista a la jornada: “Que nada falle es imposible”. La clave, ha señalado, es aprender de cada incidente y repartir responsabilidades sin escapatorias. “El propietario de la instalación tiene que ser responsable de su instalación”, ha subrayado y ha insistido en que en materia de seguridad industrial cuentan todos los actores: propietario, instalador, fabricante y usuario.

Castillo ha puesto el foco en la pedagogía señalando que “las personas usuarias y empresas deben entender qué les aportan las instalaciones y qué riesgos conlleva descuidarlas”. Por su parte, Alonso ha añadido que el problema no es solo la falta de conocimiento, sino un enfoque reactivo. “Nos acordamos cuando algo se estropea”, ha lamentado, para reivindicar el mantenimiento preventivo. Verdú lo ha resumido apuntando que “el mantenimiento correctivo es el fracaso de no hacer un mantenimiento preventivo”.

La mesa también ha abordado un problema transversal: el intrusismo. Alonso ha alertado de la presencia de “una gran cantidad de gente que no son profesionales” realizando trabajos críticos, mientras Castillo ha denunciado la “falta de personal cualificado” y el auge del falso “multiservicio” que “sabe hacer de todo” pero falla en lo esencial.

En el tramo final, el debate se ha abierto a la corresponsabilidad de otros actores. Carbonell ha planteado un cambio en la relación entre aseguradoras y clientes: “¿No sería lógico que la compañía visitara al cliente y ajustara la prima según el estado de la instalación?”. Ha abogado por mejorar el actual modelo basado en vender seguros sin verificar el riesgo real, que acaba derivando en conflictos cuando ocurre un siniestro.

La jornada se ha cerrado con una reflexión de Empar Martínez sobre el prestigio de la profesionalidad y la necesidad de atraer talento hacia oficios esenciales, antes de lanzar una última pregunta a los ponentes: ¿qué titular firmarían para 2026?

Castillo pide que la seguridad industrial “esté entre las prioridades de todos los agentes”. Alonso desea “no tener que lamentar nuevas tragedias” por no actuar a tiempo. Carbonell espera que “las administraciones nos escuchen, nos tengan en cuenta y nos tomen con la seriedad que nos caracteriza como empresas”. Verdú resume el alma de la jornada: “La seguridad industrial salva vidas y salva futuros”.

‘Para que nada falle’ no es solo un lema, sino una invitación a mirar el enchufe, la caldera, el cuadro eléctrico o el ascensor con otros ojos. Porque cuando llega la emergencia, ya es tarde para improvisar. Y porque la tranquilidad no se compra: se mantiene.