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“Después de más de veinte años presidiendo con orgullo y honor la gran familia del metal valenciano, FEMEVAL, ha llegado el momento de ceder el testigo en esta carrera de relevos que es el mundo de las organizaciones empresariales sectoriales.
Soy consciente de que paso a presidir nuestra organización autonómica, la CEV, no por mi nombre, sino por todo lo que he aprendido aquí: en la federación que me vio crecer, que me ha enseñado el verdadero valor del asociacionismo y me ha permitido comprender que la unión de esfuerzos, con un objetivo común, es la mejor forma de servir a la sociedad.
Nunca podré estar lo suficientemente agradecido a esta casa. En ella he tenido el privilegio de aprender de cada una de las personas que me habéis acompañado durante estas dos décadas: compañeros y compañeras del Comité Ejecutivo, siempre tan cercanos; el personal de la federación; los dos secretarios generales; las asociaciones y empresas miembro; y nuestras entidades colaboradoras.
Sois gente que creéis y defendéis aquello que representamos, y que tenéis interiorizado que, a pesar de nuestras diferencias de actividad o de tamaño, lo que realmente nos une es un profundo sentimiento de pertenencia a esta federación.
Ese sentimiento es, sin duda, nuestro mayor patrimonio. Es el que nos ha convertido en un referente empresarial y el que debemos seguir afianzando.
FEMEVAL es independIente y leal. Es esfuerzo, respeto y diálogo. Es sostenibilidad, igualdad de oportunidades y de género. Es tolerancia. Pero, sobre todo, es proactividad y vocación de servicio para cumplir con su misión principal: acompañar a las empresas que asumen riesgos, que crean oportunidades, que generan empleo y que contribuyen de forma decisiva a sostener nuestro sistema de bienestar.
Además, todo lo que se hace es desde la cercanía y la profesionalidad. Unos valores que nos dignifican ante la sociedad y que hemos mantenido incluso en los momentos especialmente difíciles que hemos atravesado estos años.
Crisis económicas, una pandemia que nos puso a prueba, conflictos internacionales o episodios como la DANA, que situó al metal como un sector socioeconómico esencial. Circunstancias que FEMEVAL ha afrontado y en las que hemos permanecido firmes para respaldar a nuestras empresas.
Y toca ya despedirse con enorme gratitud. Un millón de gracias:
Por todo el aprendizaje que me llevo.
Por todo el cariño recibido, incluso en aquellos momentos en los que, sin querer, he podido equivocarme.
Por todo este tiempo compartido de desvelos, retos y alegrías.
Y por tener, en este camino, siempre a mi lado al excelente equipo humano de esta gran organización empresarial y a las dos personas que han estado al frente de las secretarías generales durante mi presidencia.
¡Se nota cuando alguien siente tanto los colores y el escudo de FEMEVAL como propios porque es la actitud para alcanzar metas!.
Termino como he empezado: dándoos a todos y todas gracias infinitas. Sabed que siempre podéis contar conmigo y que continuaré trabajando, como siempre he intentado hacer, por nuestras empresas y por nuestro sector, con humildad, ilusión y esfuerzo”.
Gracias y seguimos.
Vicente Lafuente Martínez
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